Orivelle, las horas prestadas
Una república presta tiempo, pero nadie puede reescribir el pasado.
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Sobre este mundo
En Orivelle, cualquiera puede depositar una hora de su futuro en un reloj público para prestarla. Ese tiempo permite cuidar, aprender o reparar, nunca retroceder. Cuando desaparecen vencimientos de los archivos, escribanos, prestatarios y relojeros deben recuperar los compromisos olvidados antes de que una generación pague sola su precio.
